Daniela y la Piedra Valiente

Edades 5–8

Cuando una risa por sus lentes le duele, Daniela encuentra una voz fuerte y tranquila, se aleja con la frente en alto y descubre que hablar con firmeza acerca a los amigos más que nunca.

La portada de "Daniela y la Piedra Valiente"

El sol de la mañana derramaba oro sobre el patio de la escuela. Daniela entró dando saltitos, con los lentes brillando bajo la luz, orgullosa y lista. En su bolsillo llevaba la pequeña Piedra Valiente, lisa y fresca, igual que siempre.

Cerca del domo, un niño llamado Darío la señaló y se rio. —¡Ja, ja, ja! ¡Qué lentes tan chistosos! — La risa cayó como un chapuzón de agua fría, justo en el pecho de Daniela.

A Daniela le ardieron las mejillas, con un cosquilleo incómodo. Quiso esconderse. Pero su mano encontró la Piedra Valiente, redonda y firme, guardada en el fondo de su bolsillo. —Basta —susurró para practicar—. No me gusta eso.

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