El día de dinosaurios de Mateo en el museo

Edades 3–7

Cuando las luces del museo se apagan y las puertas se cierran, Mateo descubre que los esqueletos de dinosaurio despiertan con hambre de recordar qué solían comer, y le toca a él leer las pistas en sus dientes antes del amanecer.

La portada de "El día de dinosaurios de Mateo en el museo"

El museo ya iba a cerrar. Las luces se apagaban poco a poco. Mateo se quedó atrás, atándose los cordones de la bota. —Antes de que salga el sol, ¡hay que recordar, o estos dinos todo lo van a olvidar!

Cuellargo parpadeó con sus grandes ojos de hueso y suspiró despacito, con un crujido. —Ay, ay, ay —dijo—. No logro acordarme... ¿qué comía yo antes de que todo se oscureciera? ¡Temo que para la mañana lo habré olvidado todo!

—¡Yo te ayudo! —dijo Mateo, dando un saltito de alegría—. ¡Busquemos pistas, esa es la clave! Los dientes cuentan qué comían los dinos. ¡Anchos y planos, o afilados y finos!

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