La nubecita de lluvia de Mateo

Edades 3–5

Cuando Mateo despierta de mal humor con una nubecita de lluvia de verdad pegada sobre la cabeza, aprende a dejar de pelear con ese sentimiento gris y a invitarlo a sentarse, y lo ve suavizarse hasta convertirse en un arcoíris.

La portada de "La nubecita de lluvia de Mateo"

Mateo despertó de mal humor, con el ceño fruncido. ¡Y justo sobre su pelo revuelto una nubecita colgaba sin ruido! Gris, chiquita y gruñona, sorbía bajito, muy bajito. —¿De dónde saliste, nubecita? —quiso saber Mateo, sin un respiro.

—¡Vete de aquí! —resopló, y la espantó con la mano. Pero la nubecita solo se meció: ¡le gustaba estar allí! Soltó una gotita chiquita, plin, sobre su nariz. —Qué nube tan grosera —dijo Mateo, moviendo los dedos de los pies.

Por el pasillo siguió, pisando fuerte, pasó junto al rincón de la cocina, pero la nube también: ¡no podía sacudírsela de encima! Se le sentó en el hombro como un sombrerito gris. —Está bien —resopló Mateo—. Creo que así tiene que ser.

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