Las orejas gigantes de Lucas

Edades 3–5

Cuando a un amigo se le parte el crayón y le caen las lágrimas, Lucas no sabe qué hacer, hasta que descubre que lo más amable es sentarse cerca, escuchar con unas orejas gigantes imaginarias y, más tarde, regalar una suave curita de la bondad hecha de palabras.

La portada de "Las orejas gigantes de Lucas"

A Lucas le encantaban los sentimientos grandes y los momentos tranquilos y pequeños. ¿Y lo que más le gustaba? Escuchar. No con sus orejitas de siempre, sino con unas orejas gigantes de escuchar, de las imaginarias, que podían oír un corazón entero.

En la mesa de arte, Mateo dibujó un sol de fuego con su crayón rojo favorito. ¡Crac! El crayón se partió en dos. A Mateo le tembló la barbilla y grandes lágrimas le rodaron por las mejillas.

Lucas no sabía qué decir. Sentía la pancita llena de cosquillas y como atorada. Entonces se acordó de sus orejas gigantes de escuchar, ¡y le llegó una idea nueva! Se bajó de su silla.

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