El gran corazón de Leo
Edades 3–5
Cuando el codo de su mejor amigo derrama jugo de frutos rojos sobre su mejor dibujo, Leo aprende a respirar como un globo y a elegir el perdón en lugar de los gritos.

¡A Leo le encantaba pintar! Soles, perritos y gusanitos ondulados y retorcidos bailaban bajo su pincel ocupado. El dibujo de hoy era el mejor de todos: un girasol gigante, secándose junto a la ventana. —Algún día —susurró—, voy a respirar como un globo y todo va a estar bien.
Milo, con su suéter verde de rayas, entró dando brincos, con un vaso de jugo de frutos rojos que se le chorreaba en la mano. —¡Mira lo que hice con plastilina! —dijo sonriendo, y levantó bien alto su dinosaurio chueco, justo al pasar junto al vaso rojo que se tambaleaba.
¡PUM! El codo de Milo golpeó el vaso. El jugo rojo salió volando por el aire y cayó, ¡plaf!, justo en el centro del girasol de Leo. Todo el salón se quedó quieto.



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