Santiago y la pieza que no encajaba

Edades 3–5

Cuando una pieza de rompecabezas terca y un crayón rojo perdido se niegan a cooperar, Santiago aprende a parar, respirar y probar una manera nueva de hacer que todo encaje.

La portada de "Santiago y la pieza que no encajaba"

Sobre la alfombra redonda y peluda, Santiago armaba un rompecabezas grande, grandote, con piezas de madera de formas curvas, esparcidas por todos lados. Una pieza sobresalía, con forma de hojita. Sonrió y la agarró, seguro de que sería cosa rapidita.

La metió por aquí, la metió por allá, ¡pero la hojita no quería entrar! Se le pusieron las mejillas calientes, rojas como una frambuesa. —¡Tiene que encajar! —dijo, y nada más.

Bibi le dio un empujoncito con su suave nariz lavanda. —¡Bip! —parecía decir, con calma y sin prisa—: cuando algo no cede y la cara te hierve de calor, parar un ratito sirve más que forzar.

Página 1 de "Santiago y la pieza que no encajaba"Página 2 de "Santiago y la pieza que no encajaba"Página 3 de "Santiago y la pieza que no encajaba"

Créalo con el nombre y la foto de tu hijo · Explora la Biblioteca de Cuentos