Valentina y el ovillo de las palabras bonitas
Edades 3–5
Cuando Valentina descubre que las palabras se sienten como la lana, algunas ásperas y otras suaves, aprende a elegir las suaves y acurrucaditas, un cumplido calentito a la vez.

A Valentina le encantaba el carrito de lana de la plaza del pueblo: ovillos suaves, ovillos ásperos, todos los colores en fila. —Las palabras son como la lana —dijo Mota, la ovejita—. Algunas son suaves. Otras son ásperas. ¿Quieres sentir la diferencia?
Mota levantó el ovillo gris y áspero, rasposo como un cepillo viejo de jardín. —Las palabras feas se sienten pinchudas, así —dijo Mota con voz suave. Valentina lo tocó y arrugó la nariz. —¡Ay! ¡Eso no es nada bonito!
Entonces Mota levantó el ovillo rosa y suave, esponjoso y calentito. —Las palabras bonitas se sienten acurrucaditas, así —dijo Mota. Valentina lo abrazó fuerte. —¡Palabras suaves, palabras suaves, envuélvanos a todos! ¡Este quiero regalarlo!



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