Martina y el espejo del cariño

Edades 3–5

Después de cepillarse los dientes, Martina se asoma al espejo con forma de luna, siente un poco de timidez y luego encuentra el valor para decir las palabras más cálidas que conoce: buena, valiente y querida.

La portada de "Martina y el espejo del cariño"

¡Cepilla, cepilla, cepilla! De arriba abajo. Martina se cepilló hasta que sus dientes brillaron como perlas. —¡Listo! —dijo con una risita, y dejó el cepillo con un alegre tintineo.

Chispita, la luciérnaga, entró zumbando, parpadeó dos veces y se posó en el marco del espejo. —¡Brilla y ven! —canturreó Chispita—. ¡Alguien está esperando para saludarte!

Martina se asomó al espejo redondo. Pero sus propios ojos se veían tan grandes y brillantes que agachó la cabeza, con las mejillas calientitas, y desvió la mirada.

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