Los mitones calentitos de Paula

Edades 3–5

En el parque nevado, Paula se da cuenta de que los guantes de un amigo están empapados y, con una sonrisa cálida, abre su mochila para compartir un par de mitones de felpa secos.

La portada de "Los mitones calentitos de Paula"

La nieve caía suavecita sobre el parque de Paula, girando blanca y despacito. —Manos calientitas, corazones calientitos —decía siempre la abuela. Paula cerró bien el cierre de su mochila de ranita y pisó fuerte por el camino despejado, mientras las botas crujían en el frío.

Esa mañana, en la puerta, las manos con mitones de la abuela habían ayudado a Paula a guardar un par de mitones de polar color crema, bien al fondo de la mochila de ranita. —Por si alguien necesita manitas calientes —dijo la abuela, y Paula asintió, orgullosa de estar preparada.

La mano con mitón de la abuela sostuvo la de Paula mientras cruzaban el puentecito de madera. —Con cuidado, piecitos veloces —dijo, y las botas de Paula hicieron cruch, cruch, cruch sobre las tablas heladas.

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