Martín y el susurrador de dinosaurios de Arroyo del Pino

Edades 3–5

Mientras explora el borde lleno de helechos de su patio, Martín descubre a un triceratops bebé perdido y, con manos lentas, voz suave y hojitas ricas, guía al pequeño dinosaurio resoplón sano y salvo hasta su casa.

La portada de "Martín y el susurrador de dinosaurios de Arroyo del Pino"

A Martín le encantaban las mañanas en el patio de atrás, cuando el rocío todavía brillaba sobre el pasto. Con su morral de cuero café golpeándole la cadera, empujó el portón de madera para ver qué encontraba hoy.

¡Frufrú, frufrú! Algo se movió en lo profundo de los helechos. Martín se quedó quieto y escuchó con atención. —¿Quién anda ahí? —susurró, asomándose con los ojos muy abiertos y llenos de curiosidad.

Allí, enredado entre las hojas, había un dinosaurio bebé con una gola alrededor del cuello y un cuernito cortito. —Seguro se llama Nubb —susurró Martín. Y Nubb parpadeó con sus grandes ojos color ámbar y no huyó.

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