El primer cinturón blanco de Santiago

Edades 3–5

En su primerísimo día en el dojo, Santiago aprende que la verdadera fuerza no es un puñetazo ni una caída perfecta, sino la mirada firme, la respiración tranquila y una reverencia respetuosa.

La portada de "El primer cinturón blanco de Santiago"

Santiago se asomó al dojo, apretando su cinturón blanco nuevo, bien doblado. Bowen, el osito, lo saludó con su patita peluda. —¡Mi primera clase! —susurró Santiago. Su corazón hacía pum-pum-pum, como un tambor.

—Mira al frente. Respira hondo. Haz una reverencia profunda —dijo la voz tranquila de la maestra Lucía. Santiago, con su camiseta blanca de karate de manga corta, sus shorts azul marino y los pies descalzos, se inclinó ante el tatami, con Bowen justo a su lado.

Ya en el tatami, Santiago intentó dar un puñetazo. ¡Fuuum! Pero sus pies resbalaron y cayó rodando sobre un montón de colchonetas blandas. Bowen se rio con cariño y rodó junto a él.

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