Santiago y la gran atajada en el parque

Edades 3–5

Santiago sueña con ser el portero héroe, pero cuando la pelota se le escapa, descubre que los mejores jugadores son los que más festejan a sus amigos.

La portada de "Santiago y la gran atajada en el parque"

¡Lo que más le gustaba a Santiago eran los días de juego en el parque! Le encantaba el olor del pasto, la pelota de cuadros que brillaba y los arcos blancos y altos. Hoy iba a ser el PORTERO. Golpeteó dos veces su silbato de hojalata para la buena suerte.

—¡Tú eres nuestro portero, Santiago! —gritó Nia, aplaudiendo—. ¡Ataja todas las pelotas que puedas! Óscar sonrió y movió su agujeta desamarrada. A Santiago se le revolvió un poquito la pancita de los nervios.

Nia tocó una vieja campana de latón, gemela del silbato de hojalata de Santiago, y gritó: —¡YA! Los niños salieron corriendo por todo el pasto como palomitas de maíz. Santiago plantó los dos pies entre los arcos blancos, bien preparado.

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