El día en que Leo fue detective de un cachorrito perdido

Edades 3–5

Cuando Leo oye un quejidito en el parque, se une a una persona adulta de confianza para seguir las pistas, calmar a un cachorrito asustado y devolverlo a su feliz dueño.

La portada de "El día en que Leo fue detective de un cachorrito perdido"

Leo bajó saltando por el camino de grava, con las botas crujiendo y la lata de galletas tintineando. De pronto, ¡un sonidito! «Quiii... quiii...». —¿Oíste eso? —susurró Leo—. ¡Escucha bien, mira alrededor: así se hace un buen detective de cachorros!

«Quiii, quiii», se oyó otra vez, suave como un secreto. Leo abrió muy grandes los ojos. —¡Viene de ese arbusto grande! ¡, ven a mirar conmigo! ¡Escucha bien, mira alrededor!

tomó a Leo de la mano. —¡Qué bien te fijaste! Nunca entramos solos entre los arbustos. Quedémonos aquí y asomémonos juntos, despacito. Se quedaron quietos, a un paso seguro del arbusto.

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