Paula y el ala rota del hada del bosque

Edades 3–5

Mientras explora un jardín cubierto de musgo, Paula encuentra a un hada diminuta con el ala de hoja rota y, con manos delicadas, cinta de jardín y seda de araña, debe repararla antes de que se ponga el sol.

La portada de "Paula y el ala rota del hada del bosque"

Al borde del jardín, donde las flores crecen silvestres, Paula entró de puntillas, callada como una nube. Algo brillaba cerca del viejo túnel de helechos. Pasito a pasito. Pasito a pasito. ¿Qué podría ser?

¡Allí! Sobre una hoja enroscada, un hada diminuta temblaba. Tenía el ala rota, caída como una cometa quebrada. —Oh —susurró Paula, arrodillándose cerca—. Pasito a pasito. Pasito a pasito. No te haré daño.

Willowen soltó un hipo chiquitito y se echó hacia atrás. Paula se quedó muy quieta, como una piedra, como un tronco. —Está bien —dijo ella con suavidad—. Pasito a pasito. Pasito a pasito. Solo quiero ayudarte.

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