Santiago y la Varita de las Risas
Edades 3–5
Cuando las sombras espeluznantes del clóset y los truenos gruñones intentan asustar a Santiago a la hora de dormir, su Varita de las Risas, que se dobla como un resorte, y un alegre duendecillo de la lamparita le enseñan que las cosas que dan miedo en realidad son cosas divertidas disfrazadas.

En lo más profundo de la noche, Santiago se sentó en la cama. Algo crujió en el clóset: ¡crac, crac, CRAAAC! Unas sombras largas y espeluznantes se estiraban en la oscuridad. Santiago agarró su cobija con fuerza. —E-eso da miedo —susurró con la voz temblorosa.
Entonces, ¡pop!, una luz tibia flotó muy cerca. ¡Era Chispín, el duendecillo de la lamparita de noche! —No te preocupes —rió Chispín, con un hipo de chispitas—. ¡Un chiste y un meneíto espantan el miedo! ¡Prueba tu Varita de las Risas, Santiago!
Santiago asomó la cabeza por encima de la cobija y, despacito, tomó la Varita de las Risas, esa que se doblaba y se doblaba. Las manos todavía le temblaban un poquito. —B-bueno —dijo bajito—. Vamos a intentarlo. ¡Toc, meneíto, jijiji-bu!



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