Leo y la sorpresa helada del dragón

Edades 3–5

Cuando Leo conoce a un joven dragón a quien molestan por echar niebla helada en lugar de fuego, una paleta helada de fresa compartida los ayuda a descubrir que ser diferente puede ser lo más dulce del mundo.

La portada de "Leo y la sorpresa helada del dragón"

A Leo, con su túnica amarilla como el sol y sus botitas marrones, le encantaba explorar, con su paleta helada en la mano. De pronto, un ruido retumbante bajó rodando por la colina. ¡Leo quería saber dónde empezaba!

Detrás de una roca, Leo encontró a un dragón, pequeño, azul y bajito. Soltaba bocanadas de niebla helada, no de fuego, suaves como la nieve. —¡Hola! —dijo Leo muy contento—. ¿Quieres un amigo nuevo? ¡Di que sí!

Blizzo contó sus cuernos de hielo: uno, dos, tres. Soltó un hipo-bocanada nervioso, quietito como nadie lo ve. —Todos los dragones echan fuego caliente. Todos, menos yo. Sentirse diferente puede ser muy solitario, cuando eres pequeño y azul como yo.

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