Diego y la corona desaparecida
Edades 6–8
Minutos antes de que empiece la obra de la escuela, la corona real desaparece detrás del escenario, y Diego debe armar una línea de tiempo con pistas, espejo por espejo, antes de que se levante el telón.

¡Faltan diez minutos para que se abra el telón! Detrás del escenario todo zumbaba como una colmena. De pronto, Oskar salió corriendo de entre los percheros del vestuario, pálido como la leche. —¡La corona! —gritó—. ¡La corona real ha desaparecido! Diego se quedó quieto a mitad de un paso, con la lupa balanceándose en su cordón. La primera escena necesitaba esa corona, y se había esfumado como por
—Muy bien —dijo Diego, arrodillándose junto al cojín de terciopelo vacío donde debía estar la corona—. Las coronas no se van caminando solas. Alguien la movió, o algo la movió. Vamos a averiguar quién estuvo aquí por última vez. Sacó su libreta. Nadia asintió con decisión. —Yo anoto a todos los actores que pasaron por esta mesa hoy.
El primer espejo del camerino estaba rodeado de bombillas brillantes. Diego observó con atención su reflejo. —Este espejo mira hacia la mesa de utilería —dijo—. Quien se paró aquí pudo ver la corona, y quizás hasta alcanzarla. Nadia chasqueó los dedos. —¡El actor principal se vistió justo aquí hace diez minutos!



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