Pablo y el eco de la Hondonada Susurrante

Edades 6–8

Cuando unas voces fantasmales parecen susurrar desde lo más oscuro de una cueva turística, Pablo saca su cuaderno para cronometrar cada eco, calcular su retraso y trazar el mapa exacto de cómo viajan las ondas de sonido por la roca sólida y los conductos de aire escondidos.

La portada de "Pablo y el eco de la Hondonada Susurrante"

—¡Bienvenidos a Hondonada Susurrante! —llamó Marisol, una guía de cabello rizado y chaleco verde bosque, mientras dirigía su linterna hacia el túnel brillante—. Pablo apretó su cuaderno, orgulloso de cada misterio que había anotado en sus páginas, y esperaba que esta cueva guardara uno de verdad antes de que terminara el verano. En lo más hondo, algo resonó... casi como una voz.

Más abajo, por el sendero, un sonido grave y lastimero recorrió la cámara. —Uuuuu... uuuuu... —Pipo se escondió de un salto detrás del cuello de Pablo, temblando—. ¡Es un fantasma, seguro que es un fantasma! —Pero Pablo no salió corriendo. Sacó su lápiz. —Los fantasmas no hacen eco a una hora fija —dijo—. Vamos a medirlo.

—Uno... dos... tres... —Pablo contó los segundos entre cada lamento fantasmal, anotando los números en su cuaderno—. Vuelve cada ocho segundos —anunció. Marisol levantó una ceja. —¿Un fantasma tan puntual? En todos mis años como guía aquí, jamás había oído algo así.

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