Sofía y el misterio del pony de la cinta azul
Edades 6–8
Cuando el pony de exhibición Zarza se niega misteriosamente a dar un solo salto, Sofía tiene que mirar más de cerca que cualquier adulto para encontrar la diminuta causa escondida de su problema.

En el Establo Arroyo del Sauce, todos querían a Zarza, el pony de exhibición. Pero hoy algo andaba mal. Tres veces trotó hacia el salto rojo y blanco, y tres veces se detuvo de golpe, sacudiendo la cabeza. —Algo le pasa, amigo —susurró Sofía, inclinándose cerca de la cerca. —Eso no es propio de él —dijo Mira, frunciendo el ceño.
La veterinaria le revisó a Zarza las patas, los dientes, hasta los ojos. —Parece estar sano —dijo, desconcertada. Zarza no había cojeado ni una vez en su establo blando y profundo, así que ella nunca pensó en levantarle ese casco. —Hay que mirar más de cerca. Cada pista cuenta —murmuró Sofía, agachada junto a la puerta del establo con la lupa.
Sofía entró en el establo de Zarza. La cama de paja estaba amontonada, gruesa y suave, casi hasta sus tobillos, más blanda de lo que había visto jamás. —Está más honda de lo normal —murmuró, ladeando la cabeza y pasando los dedos por la paja—. Mira, ¿siempre le preparas la cama tan alta?



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