Emma y el escape del taller del relojero
Edades 6–8
A Emma le encantan los acertijos más que nada, así que cuando la Noche de Escape para Niños la deja encerrada en el taller de un relojero antiguo, ella y un búho de cuerda llamado Tic-Tac tendrán que medir, equilibrar y cronometrar cuatro difíciles acertijos de relojes antes de que la gran puerta de

A Emma le encantaban los acertijos más que nada en el mundo, y cuanto más difíciles, mejor. —¡Bienvenidos a la Noche de Escape para Niños! —llamó el señor Armando, agitando su manga de tweed desde la puerta—. ¡Resuelvan los acertijos de mi taller antes de que el gran reloj dé las seis, y la puerta de bronce se abrirá de par en par! En un estante, un pequeño búho de bronce parpadeó y despertó sus o
El taller estaba lleno de relojes de todos los tamaños, que sonaban todos revueltos y le hacían cosquillas en las orejas a Emma. En el centro había una enorme puerta de bronce, cerrada a cal y canto. Cuatro pequeñas esferas de reloj brillaban tenuemente en las paredes. —Todos tienen que sonar juntos —dijo Tac—, ¡o la puerta seguirá cerrada como un tambor!
—Primero, la sala del equilibrio —dijo Tac, señalando con un ala hacia una mesita—. Una balanza de bronce esperaba allí, con una pesa brillante de 1 kilogramo de un lado y un vaso de vidrio vacío del otro. —Echa agua hasta que se equilibre —dijo Tac—. ¡Recuerda: un litro de agua pesa exactamente un kilogramo!



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