Daniela y el misterio de los escalones chillones

Edades 6–8

Cada noche algo baja a escondidas y vacía el plato de comida de la gata, así que Daniela dibuja el mapa de cada tabla que cruje, le pone una campanita al único escalón silencioso por el que todos tienen que pasar y descubre a una sorprendente familia de visitantes de medianoche.

La portada de "Daniela y el misterio de los escalones chillones"

Cada mañana, el plato de comida de aparecía vacío y limpiecito. —Alguien se cuela por las noches —dijo Daniela, dando golpecitos a su lupa—. Y voy a descubrir quién es. Detrás de ella, la puertita para gatos en la pared seguía tan quieta como siempre. Este era su caso más importante hasta ahora.

Primero, Daniela necesitaba un mapa. Extendió papel cuadriculado en el piso de la sala y empezó a dibujar cada cuarto, cada puerta y cada escalón. —Si conozco bien la casa —dijo—, sabré por dónde camina el ladrón. Notas del caso: empezar con el plano.

Paso a paso, Daniela recorrió toda la escalera, pisando fuerte cada tabla con su tenis. ¡Criiiic! ¡Cruuuuj! ¡Chiiiiii! Cada tabla ruidosa recibió una marca en el mapa. Notas del caso: casi todos los escalones cantan como una reja oxidada.

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