Lucía y el mapa de las abejas

Edades 6–8

Cuando la clase de ciencias de Lucía necesita encontrar una colonia silvestre de abejas, ella se une a un apicultor amable para observar, medir y trazar en un mapa las líneas de vuelo de las abejas, y así convierte tres líneas rectas en un emocionante triángulo que señala el camino a casa.

La portada de "Lucía y el mapa de las abejas"

—Las abejas necesitan un hogar silvestre, y mi clase de ciencias tiene que encontrarlo —dijo Lucía. El apicultor Mateo dejó un platito de madera con agua azucarada—. Mira con mucha atención —dijo Mateo—. Nada de atrapar ni de tocar. Solo mirar. Las abejas nos mostrarán el camino.

Bzzz. Una abeja rayada y regordeta se posó en el platito y bebió. —¡Esa es la primera! —susurró Lucía, con la brújula de latón balanceándose mientras se asomaba. Zigzag trepó por el tallo de una margarita. —¡Oooh, una abeja! ¿Es mi amiga? —Shhh —dijo Lucía—. Estamos mirando, no hablando.

La abeja despegó y salió disparada, derechita como una flecha, por encima de la cerca hacia los robles. Lucía giró con los ojos muy abiertos. —¡Voló hacia allá! —dijo, señalando. Mateo asintió. —Esa es su línea de vuelo. Márcala. Lucía trazó con cuidado una línea sobre el papel.

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