Paula y la sombra en la pared
Edades 6–8
Cuando aparece un trofeo misterioso en el escritorio de Paula, con una foto de una sombra como única pista, ella tiene que medir alturas, posturas y siluetas de peinados para descubrir cuál de sus amigos tan amables lo dejó.

Paula empujó la puerta del club y se quedó parada de golpe. Allí, justo en medio de su escritorio, había un pequeño trofeo dorado con forma de estrella fugaz. Sin nota. Sin nombre. —¿Quién habrá dejado esto? —susurró—. Como siempre digo: las sombras nunca mienten. Es hora de averiguarlo.
En el tablero de corcho, ahí cerca, colgaba una foto extraña: solo una sombra en la pared, una cabeza y unos hombros, nada más. —La cámara solo captó una silueta —dijo Otto, acomodándose las gafas redondas—. Pero las sombras nunca mienten sobre la forma. Vamos a medir esta.
—Primera pista: la altura —dijo Paula, sosteniendo la regla junto a la foto—. Mira. La cabeza de la sombra llega justo a la chincheta del mapa. —Tocó ese punto con el dedo—. Más alta que yo. Más baja que el estante. —Sonrió—. ¡Ahora vamos a revisar a todos!



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