Valentina y el misterio de la panadería de medianoche

Edades 6–8

Cuando una canasta de panecillos tibios aparece en la puerta sin ninguna nota, Valentina, que sueña con un misterio de verdad desde que se mudó a la calle de los Castaños, agarra un termómetro de carátula redonda para descubrir quién es el panadero secreto y por fin conocer a sus vecinos.

La portada de "Valentina y el misterio de la panadería de medianoche"

Ella había esperado todo el verano un misterio de verdad, desde que su familia se mudó a la calle de los Castaños y todavía no había conocido a ningún vecino. Entonces, en la puerta de la casa, encontró una canasta tibia de panecillos con el vapor subiendo en espirales. Sin nota. Sin nombre. — —susurró—, tibio quiere decir cerca. ¡Vamos a averiguar quién fue!

—¡Primero los mayores! —llamó la abuela Nelly desde la cocina. Valentina llevó la canasta adentro, y las manos cuidadosas de la abuela levantaron el mantel de cuadros para mirar debajo. —Huelen dulce y no parece haber peligro —dijo—, pero siempre esperamos para probarlos hasta saber de qué cocina vienen.

Se acordó de su termómetro, el de la carátula redonda y la larga punta de metal. —Si mido qué tan tibios están los panecillos —dijo—, ¡puedo descubrir qué tan cerca vive la persona que los hizo! ladeó la cabeza, como si estuviera totalmente de acuerdo.

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