Paula y la montaña del «todavía no»

Edades 6–8

Después de caerse de su bici tres veces, Paula descubre que «no puedo» en realidad significa «todavía no puedo», y al cuarto intento por fin sale volando por la acera, ella solita.

La portada de "Paula y la montaña del «todavía no»"

¡Ding-ding! La campanita de mariquita de Paula sonó cuando sus manos sudorosas se aferraron al manubrio. Su bicicleta roja y brillante la esperaba en la entrada de la casa, por primera vez sin las rueditas de apoyo. —Hoy es el día —le dijo a Bao, el gato, mientras se abrochaba el casco azul cielo bien ajustado bajo la barbilla—. ¡Hoy voy a andar yo solita!

Se impulsó por la acera. ¡Tambalín, tambalín... PLAF! Fue a parar al seto, con hojas en el pelo, las rodillas raspadas y rosadas, y el olor a pasto aplastado por todas partes. —¡Ay! —gritó. Bao asomó entre las ramas, parpadeando como si dijera: «Eso parece que dolió».

Lo intentó otra vez. ¡Tambalín... PLAF! Y una vez más: ¡tambalín, PUM! ¡Tres veces al seto! —Es imposible —dijo Paula, y se dejó caer sobre el pasto, con el casco todavía abrochado, abrazándose las rodillas. ¿Habría algún intento que por fin saliera bien?

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