Leo y la sinfonía del miedo al escenario

Edades 6–8

Elegido para cantar un solo frente a toda la escuela, Leo tiene que convertir un corazón acelerado y unas rodillas temblorosas en una voz que llene el salón.

La portada de "Leo y la sinfonía del miedo al escenario"

—¡Leo, te eligieron para el solo! —dijo la maestra Lucía, golpeando con el dedo la lista pegada en la puerta del salón de música. A Leo el corazón le dio una voltereta. Un solo: nada más que él, sobre ese gran escenario. Maravilloso. Aterrador. Las dos cosas a la vez.

Esa noche, Leo se incorporó en la cama. La luz de la luna plateaba las cortinas. —¿Y si me tiembla la voz? ¿Y si se me olvida la letra? —susurró a la habitación en silencio, apretando con una mano el cordón de su flauta de afinación.

Al día siguiente, tras bambalinas, a Leo se le había secado la garganta. Los atriles abarrotaban el pasillo. infló las mejillas e hizo un redoble tembloroso sobre sus propias rodillas. —¿Ves? —dijo —. Hasta a mí me tiemblan las manos, pero yo convierto el temblor en música. Leo casi, casi sonrió.

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