Diego y la voz tranquila y fuerte
Edades 6–8
Cuando un compañero abusón empuja a Diego para empezar una pelea, él descubre un poder más fuerte que los puños: una respiración tranquila, una voz firme y el valor de contárselo a un adulto.

¡Sonó el timbre del recreo! Diego salió corriendo al patio, con su colgante de plata rebotando en el pecho, con su chaqueta roja con cierre y su camiseta de rayas amarillas y blancas. El arenero brillaba, los columpios chirriaban y la pelota de rayas esperaba junto al domo de juegos. —¡Te echo una carrera hasta el domo! —gritó Valeria, con sus dos trenzas ondeando detrás de su vestido de peto mora
Diego agarró primero la pelota de rayas y sonrió. —¡La tengo! , con su camiseta verde de rayas, se acercó pisando fuerte, con los brazos cruzados y las mejillas rojas. —Esa es mi pelota. Dámela —soltó, y plantó sus zapatos marrones lisos frente a Diego como un muro.
¡PUM! lo empujó fuerte en el pecho. Diego se tambaleó hacia atrás y se quedó sin aire. —¡Uf! Las trenzas de Valeria se quedaron quietas en el aire mientras ella soltaba una exclamación ahogada. Todo el patio parecía contener el aliento, esperando a ver qué haría Diego.



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