Mateo y el campeón que nadie veía

Edades 6–8

El día de la gran carrera escolar de la milla, Mateo cruza la meta en cuarto lugar, y entonces da media vuelta y corre de regreso a la pista para ayudar al último corredor a terminar con orgullo.

La portada de "Mateo y el campeón que nadie veía"

Toda la escuela zumbaba como un frasco lleno de abejas. Hoy era la Carrera de la Milla. Mateo se ató bien fuerte la cinta azul marino en la cabeza y se puso en fila junto a la línea blanca de salida. Su corazón retumbaba como un tambor, y estaba listo para volar.

—¡En sus marcas! —gritó la entrenadora Reyes—. ¡Listos... YA! Las zapatillas retumbaron en la pista. Mateo salió con fuerza, moviendo los brazos, con el viento fresco en la cara. Detrás de él oyó los pasos de Milo golpeando el suelo. Milo ya respiraba con esfuerzo.

Vuelta tras vuelta, a Mateo le ardían las piernas como fuego. —Pie izquierdo, pie derecho —se susurraba a sí mismo, al ritmo de sus pasos. Miró hacia atrás y vio que Milo ya se iba quedando lejos. Pero la meta lo llamaba, y siguió corriendo.

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