Santiago y el ojo tranquilo de la tormenta

Edades 6–8

Cuando una tormenta salvaje deja la casa a oscuras, Santiago, de 7 años, toma su fiel linterna-farol y se convierte en el ojo tranquilo y luminoso en el centro de la tormenta para dos mascotas asustadas, mientras sus papás trabajan abajo.

La portada de "Santiago y el ojo tranquilo de la tormenta"

Un trueno retumbó como el aplauso de un gigante, y todas las luces de la casa se apagaron de golpe. La lluvia golpeaba las ventanas con un redoble salvaje. —Uf —susurró Santiago, con el corazón latiéndole fuerte y los ojos muy abiertos. En algún lugar de la oscuridad, Galleta soltó un quejido preocupado.

Desde las escaleras del sótano, las voces de sus papás subieron, tranquilas pero ocupadas. —Estamos asegurando unas cosas aquí abajo. ¿Puedes ayudar a que todos estén calentitos allá arriba? —¡Cuenten conmigo! —gritó Santiago, que ya se sentía más valiente con una tarea por hacer.

Primero lo primero: ¡luz! Santiago corrió al cajón de la cocina y sacó su linterna-farol favorita. ¡Clic! Un rayo dorado y cálido salió disparado y ahuyentó las sombras. —Hola, Rayito —sonrió Santiago.

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