La armadura genial de Martina

Edades 6–8

Cuando las risitas reciben sus calcetines desparejos y su atrevido suéter de otra época, Martina descubre que la armadura más valiente de todas es simplemente ser ella misma.

La portada de "La armadura genial de Martina"

Cada mañana, Martina escogía los calcetines más llamativos que tenía. Hoy: uno de rayas como un bastón de caramelo y otro de lunares como una mariquita. Sobre su pijama se puso el suéter enorme, naranja y café, que había sido de su abuelo. Se prendió su botón de hojalata con forma de rayo. —Perfecto —susurró Martina, sonriéndole al espejo.

En la parada del autobús, Martina dio una vuelta y lució su suéter como si fuera una capa. —¿Lista para hoy? —le preguntó al botón de su pecho, y lo tocó dos veces para la buena suerte. El autobús llegó retumbando, amarillo y enorme, con las puertas abriéndose con un siseo, como la boca de un dragón amistoso.

En el pasillo lleno de gente, alguien soltó una risita. —Qué calcetines tan “bonitos” —dijo un niño, y no lo decía en serio. Un grupito de chicos junto a los casilleros se rio tapándose la boca. A Martina se le pusieron las mejillas calientes, pero mantuvo la barbilla en alto, tan alta como las luces del pasillo.

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