Paula y el gran salto a la parte honda

Edades 6–8

Paula tiene miedo de la parte honda de la piscina, pero con la ayuda constante de la entrenadora Marisol, tres respiraciones lentas y su propio valor cada vez mayor, por fin se lanza, encuentra a un pequeño amigo amarillo en el fondo y sube a la superficie convertida en una nueva clavadista.

La portada de "Paula y el gran salto a la parte honda"

La piscina del barrio brillaba como una enorme lámina de vidrio azul. ¡Splash! ¡Fuuush! Paula estaba de pie en el borde de la parte poco profunda, con los dedos de los pies encogidos sobre el piso tibio, mirando el largo carril hasta la parte honda. “Esa agua es muy profunda”, susurró, dándole palmaditas a su pequeño cinturón flotador naranja para darse valor.

“¡Buenos días, valiente nadadora!”, llamó la entrenadora Marisol, que se acercaba a paso firme con su silbato plateado balanceándose. “Hoy vamos a visitar la parte honda”. A Paula se le volteó el estómago como un panqueque. “Es tan... honda”, dijo. La entrenadora Marisol sonrió. “Honda no quiere decir que dé miedo. Vamos a echar un vistazo juntas”.

Caminaron por el borde de azulejos hasta que el agua de abajo pasó de azul clarito a un azul oscuro y profundo. Plic, plic, hacían las ondas. Paula se asomó, con el corazón latiéndole como un tambor. Allá abajo, algo pequeño y amarillo se mecía y le guiñaba. “¿Qué es eso?”, preguntó Paula, señalando la figurita.

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