El globo de Santiago hasta el borde del espacio
Edades 6–8
Cuando el club de ciencias de Santiago lanza un globo hacia la estratosfera, él debe seguirlo por el cielo y correr a recuperar su cámara antes de que el viento se lleve las imágenes para siempre.

Santiago amaba dos cosas: los cielos azules y despejados y las grandes preguntas. La pregunta de hoy era la más grande de todas. —¿Qué tan alto puede subir un globo de verdad? —preguntó, atándose el zapato de su traje amarillo mostaza de chaqueta y overol, junto al campo de la escuela. —Lo bastante alto para tocar el borde del espacio —dijo la maestra Alma, empujando un carrito lleno de equipo—. ¡
Nita extendió un gran mapa de papel sobre la mesa, con un hilo rojo que marcaba el camino del viento. —La corriente en chorro sopla muy fuerte allá arriba —dijo—. La necesitamos para adivinar dónde aterrizará nuestro globo. Oskar sonrió, sosteniendo una cajita brillante de GPS. —¡Y esta cajita nos gritará su ubicación exacta! Santiago tocó la brújula que llevaba al cuello. —¡Más alto, más ancho, m
Entre todos engancharon el rastreador, el altímetro y una camarita diminuta al arnés del globo. —Este dial nos dirá qué tan delgado se pone el aire —explicó Nita, tocando su carátula redonda. Santiago revisó cada nudo dos veces, con los dedos firmes y cuidadosos, mientras la pequeña brújula de latón se balanceaba cuando se acercaba a mirar.



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