Daniela y la estrella de los catorce días
Edades 6–8
Cuando Daniela descubre una pequeña bajada que se repite en la luz de una lejana enana roja, tiene que demostrar que de verdad es un planeta nuevo escondido entre los datos.

Daniela quería a la luz de las estrellas más que a nada. Todas las noches, a bordo del Observatorio Vigía de Estrellas, miraba pasar los gráficos brillantes como suaves olas. —Allá afuera —susurró—, hay una estrella que esconde un secreto. Pip pitaba contento a su lado, con la antena parpadeando de azul.
—¡Mira esto, Pip! —Daniela tocó el gráfico brillante. Apareció una bajadita diminuta y luego desapareció. —¡Ooooh! —chirrió Pip, con la antena encendida—. ¡Esa estrella acaba de parpadear! —Hay que avisarle a la doctora Vega —dijo Daniela, con la emoción dando vueltas dentro de ella como ruedas.
La doctora Vega se acercó deslizándose, con sus rizos saltarines y sus gafas redondas que atrapaban la luz. —Una bajada puede significar que algo pasó frente a la estrella —dijo—. Como una sombrita que cruza una lámpara. Mañana volveremos a mirar. Daniela sonrió, ya contando las horas.



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