Valentina y la cinta de luz flotante

Edades 6–8

Valentina quiere que su modelo de ADN para la feria de ciencias cobre vida de verdad, y descubre que la luz, doblada justo así, puede engañar a los ojos y crear magia.

La portada de "Valentina y la cinta de luz flotante"

A Valentina le encantaba el rincón de ciencias del desván más que ningún otro lugar. Mañana era la gran feria de ciencias de la clase, y su modelo de ADN de papel seguía ahí, plano y quieto. —Tiene que cobrar VIDA, Pip —dijo, dando unos golpecitos a su lupa plateada. Los ojos azules de Pip parpadearon. —¿Vida? Eso suena difícil —pitó Pip. ¿Lograría Valentina hacerlo de verdad?

—Primero, juguemos con la luz —dijo Valentina, sacando del cajón del escritorio un prisma de vidrio con forma de triángulo. Lo levantó junto a la ventana redonda, por donde entraba a chorros el sol. Un rayito diminuto tocó el borde del prisma. —¡Mira bien, Pip! ¿Qué pasaría cuando la luz chocara con el vidrio justo así?

¡Un arcoíris estalló sobre el escritorio: rojo, naranja, amarillo, verde, azul, violeta! —¡Guau! —exclamó Valentina—. ¡El prisma dobló la luz y la separó, como un abanico de colores! La antena de Pip se balanceó emocionada. —¡Es magia de verdad! —pitó Pip. —No es magia —sonrió Valentina—. ¡Es ciencia! Se llama dispersión. Pero ¿podría usar esto para hacer flotar su modelo de ADN?

Página 1 de "Valentina y la cinta de luz flotante"Página 2 de "Valentina y la cinta de luz flotante"Página 3 de "Valentina y la cinta de luz flotante"

Créalo con el nombre y la foto de tu hijo · Explora la Biblioteca de Cuentos