Pablo y la pequeña semilla valiente

Edades 3–5

Cuando Pablo se siente frustrado porque su jardín no florece tan rápido como quiere, descubre la magia de la paciencia y de las palabras amables, y aprende que las cosas grandes necesitan tiempo para crecer.

La portada de "Pablo y la pequeña semilla valiente"

Pablo tocó la tierra con el dedo. No pasó nada. Había plantado su semilla ayer, pero el trocito de tierra café seguía igual: quieto, callado y vacío.

¡Quería una flor ya mismo! La espera era como una burbuja pesada y cosquillosa dentro de su pecho. Suspiró y deseó que la semilla se apurara a brotar.

Un suave zumbido llenó el aire. Una abejita se posó en el borde de la maceta. Parecía decirle a Pablo que hasta los girasoles más grandes empezaron siendo semillas pequeñitas y dormilonas.

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